Psicoanálisis existencial y reflexión purificante en la ontología fenomenológica de Jean-Paul Sartre

En el último número de la revista de filosofía Areté publicaron mi artículo “Psicoanálisis existencial y reflexión purificante en la ontología fenomenológica de Jean-Paul Sartre.

Se puede acceder a ese y a los otros artículos de la revista aquí.

Resumen

El artículo presenta una reconstrucción del método del psicoanálisis existencial sartriano especificando su finalidad, campo de aplicación, y provee un análisis interpretativo de su necesidad dentro del desarrollo de la ontología sartriana. Se defenderá que la meta del psicoanálisis existencial es el acaecimiento de la reflexión pura, la cual abre la posibilidad del reconocimiento del proyecto fundamental y la conversión existencial. El análisis se basa en una lectura de El ser y la nada que toma como concepto central a la noción de “deseo”.
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Jornadas de debate entre docentes y estudiantes: Géneros: educación y revolución

 

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Evento de Facebook: https://www.facebook.com/events/129012221043935

Desde el año 2014, las comisiones de género(s) en los colegios secundarios han crecido muy fuertemente, junto con la nueva ola feminista en el mundo y el movimiento #NiUnaMenos en el país. Así mismo, muchxs docentes llevan cada vez más estos temas a las aulas para debatirlos junto con lxs estudiantes.

La educación cumple, sin duda, un rol clave en esta lucha: es en esa edad, en ese momento de la vida, en el colegio y en otros ámbitos que se aprende la gran mayoría de los estereotipos de género machistas. Además, no podemos olvidar que sin Educación Sexual Integral (ESI) en todas las escuelas no habrá #NiUnaMenos.

Tampoco podemos dejar de lado la desigualdad económica, reflejada en la brecha salarial de género, en los productos de gestión menstrual y más factores que analizaremos en estos encuentros.

Por todo esto y más decidimos llevar a cabo estas jornadas de debate entre docentes y estudiantes, ya que para la revolución feminista es indispensable cambiar la educación. En el primer encuentro haremos una primera aproximación entre estudiantes y docentes sobre la presencia de la perspectiva de genero en los colegios e introduciendo algunos conceptos básicos y la historia del feminismo. En el segundo, vamos a profundizar en qué es esto de la desigualdad económica y la economía feminista, también teniendo en cuenta experiencias de docentes y estudiantes en este tema.

Te esperamos el segundo y el cuarto sábado de agosto en Esquina Rebelde (Bustamante y Humahuaca) a las 16hs!

Charla: ¿Cerebro “rosa”? Las mujeres y el trabajo de pensar

En agosto estaré particpando en la charla “¿Cerebro “rosa”? Las mujeres y el trabajo de pensar” en conjunto con Laura Belli y Lucía Ciccia en Tierra Violeta, Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La charla es en el marco del ciclo “Lo personal es político” coordinado por Diana Maffía en el Centro Cultural Tierra Violeta. Son bienvenidxs a conversar sobre los desafíos que supone la formación y el trabajo profesional para las mujeres, especialmente en las áreas de producción de conocimiento. Proponemos mediante el diálogo desenmascarar el porqué de tales desafíos, exponiendo la manera en que las instituciones universitarias, académicas y científicas perpetúan estereotipos de género.TV

Seminario presencial “Epistemologías críticas: perspectivas desde los feminismos y los estudios trans”

A pa20108445_1248267198636357_3413802659290512923_nrtir del 17 de agosto junto a Blas Radi estaremos dando el seminario presencial “Epistemologías críticas: perspectivas desde los feminismos y los estudios trans” en SADAF, Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El seminario consta de 7 clases cada 15 días y es abierto al público en general. Información e inscripción: info@sadaf.org.ar
Programa: http://www.sadaf.org.ar/es/actividades/seminarios/item/694-seminario-epistemologías-críticas-perspectivas-desde-los-feminismos-y-los-estudios-trans.html

XIII Jornadas Nacionales de Historia de las mujeres. VIII Congreso iberoamericano de Estudios de género: “Horizontes revolucionarios. Voces y cuerpos en conflicto”

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Voy a estar participando, junto a Laura Belli, en la mesa “¿Qué géneros tiene (o necesita) la filosofía?” en las XIII Jornadas Nacionales de Historia de las mujeres. VIII Congreso iberoamericano de Estudios de género: “Horizontes revolucionarios. Voces y cuerpos en conflicto”

¿Cuándo? MIÉRCOLES 26 DE JULIO
¿Dónde? Universidad Nacional de Quilmes, aula 21
¿A qué hora? de 09 a.m. a 13 p.m.

MT: 33: Aula 21. ¿Qué géneros tiene (o necesita) la filosofía?
Coordinadorxs: Moira Pérez, María Isabel Peña Aguado

María Isabel Peña Aguado: “Por una poética del feminismo: cuerpos, actores e identidades
frágiles”
María Luz Moreno: “Políticas del ano bajo el análisis filosófico: Breve análisis de los alcances,
limitaciones y estrategias en Terror Anal”
Ronald Bahamondes: “Devenir madre en la obra de Sigmund Freud”
Jennifer Troncoso: “Feminismos y movimientos sociales en Chile: hacia una utopía del nosotras”
Moira Pérez: “El selecto club de la filosofía: sexismo y cisexismo en nuestras prácticas
bibliográficas”
Mariano Rolando Gialdino: “La paradójica necesidad del feminismo en la filosofía”
Karen Glavic: “Hacia otra metáfora de lo otro”
Danila Suárez Tomé, Laura Belli: “Hacia una comunidad de filósofas: la experiencia de RedAMEF”

Aquí pueden acceder a toda la información del congreso: http://historiadelasmujeres2017.filo.uba.ar/

Ciencia y emociones: ¿responde la exclusión de la emotividad en la investigación científica a un prejuicio androcéntrico?

En el último número de Revista Tabano de la UCA publicaron un artículo mío que es de un trabajo en progreso que empecé hace un par de años: “Ciencia y emociones: ¿responde la exclusión de la emotividad en la investigación científica a un prejuicio androcéntrico?” (como todo lo que se publica unos años después, quedó un poco desfasado de mi conocimiento actual del tema y posición).

Pueden leer ese o los otros del número aquí.

Resumen:

En el presente artículo la autora cuestiona la exclusión de la emotividad del sujeto epistémico en el modelo de investigación científica tradicional y expone, a partir de un recorrido histórico de la epistemología desde una perspectiva feminista, los prejuicios androcéntricos que subyacen a dicha exclusión. A partir de este análisis crítico del sesgo masculino de la epistemología, la autora argumenta en favor de la necesidad de la apertura del sujeto epistémico y de la investigación científica a la emotividad y de una práctica científica y epistemológica más inclusiva.

Reseña de “Economía Feminista” de Mercedes D’alessandro (Sudamericana, 2016)

Captura de pantalla 2016-12-16 16.39.04.pngMi primer acercamiento a la economía fue el familiar: mi papá trabajaba para una empresa, ocupándose del dinero de otres; mi mamá trabajaba en casa, ocupándose del dinero nuestro. Mi papá usaba traje, camisa, corbata y sobretodo y una vez al año me llevaba al trabajo con él en donde otros señores de traje, camisa, corbata y sobretodo me agarraban los cachetes al son de “cómo crecen los chicos”. Mis recuerdos más afectuosos de esos días excepcionales en el trabajo de papá son las milanesas con papas rejilla que me preparaban las dos señoras encargadas de cocinar los almuerzos diarios a los señores de traje, camisa, corbata y sobretodo que tomaban las decisiones del lugar.

Mi segundo acercamiento a la economía fue el universitario: promediaba la primera década del nuevo milenio y cursé Economía en alguna sede bonaerense del CBC para poder entrar a la carrera de Letras (que luego se convertiría en la carrera de Filosofía porque no aguanté la teoría literaria). Allí un señor grande y muy nervioso entraba a darnos “clases” o más bien a gritar, insultar alumnes y hacer llorar alumnas (ni alumnos ni alumnes: alumnas). Golpeaba borradores contra el piso y se iba impulsivamente, abrumado por nuestra aparente ignorancia e incapacidad para todo. Nos decía, entre otras cosas, que nunca íbamos a lograr nada, que estábamos destinados a abandonar la universidad y ser mano de obra barata. Habiendo sobrevivido a lo largo del cuatrimestre como pude, me fui a final con 4, aprobé con 6 y recibí un “no vas a llegar a ningún lugar con estas notas” (si me está leyendo ese docente le cuento que estoy terminando mi doctorado y me recibí con un promedio arriba de 9 y diploma de honor).

Mi tercer acercamiento a la economía fue el blog de las ecofeminitas y el libro Economía Feminista de Mercedes D’alessandro, 13 años después de mi segundo acercamiento. Nunca me había interesado leer sobre economía -más allá de las lecturas marxistas obligadas de toda niña de izquierda, no podía llegar a vislumbrar qué podía decir sobre mí la economía. Ser feminista, y manejarte en un entorno de feministas, te expone a la maravillosa experiencia de aprender sobre disciplinas y producciones (técnicas, artísticas, artesanales), experiencias e historias de vida que a priori pareciera que no tienen nada que ver con vos. Ser feminista te abre a un espacio de aprendizaje experiencial e intelectual de una riqueza que no estoy segura de que esté presente en otros movimientos políticos, al menos no en tal magnitud. Y más aún, ser feminista te lleva a ver cómo todas esas cosas sí hablan de vos porque antes que el “yo” hay un “nosotres” en perpetua construcción.

Mucho ya fue dicho en otras reseñas sobre el contenido del libro de D’alessandro, los temas que trata y la importancia de los mismos para las mujeres y la sociedad toda [1]. Pero me gustaría centrarme en algo que a mí me resulta de sumo interés y creo de una relevancia tan central como los temas que se tratan en el libro. Yo me dedico a la filosofía, especialmente a la teoría del conocimiento, y aún más especialmente a la teoría del conocimiento desde una perspectiva feminista. Uf. Las mujeres hemos sido sistemáticamente negadas como sujetas productoras de conocimiento (así como también corren la misma “suerte” otras identidades subrepresentadas a lo largo de la historia). El varón hegemónico (cisgénero, heterosexual, propietario, capacitado, blanco y europeo) ha sido elevado al rango de sujeto absoluto y desde allí se ha obrado y pensado. Y peor aún: desde allí se nos ha hecho obrar y pensar a todes les que no somos ese tipo de varón.

Simone de Beauvoir decía en El segundo sexo (1949): “La representación del mundo, así como el mundo, es tarea de los hombres; ellos lo describen desde su punto de vista particular, que confunden con la verdad absoluta.” D’alessandro, aguda lectora de Beauvoir y especialista en epistemología de la economía, dice en el capítulo cuatro del libro: “En el fondo estamos hablando de la necesidad de transformar el modo en que organizamos nuestra vida económica cotidiana, y transformar también cómo la pensamos (en ese sentido, la economía feminista necesita todavía reescribirse en la historia del pensamiento económico para darle vida a su propia revolución conceptual)”. La teoría del conocimiento feminista (o epistemología feminista, como les guste más) nos viene a hablar de esta revolución en todo el amplio espectro de la producción del conocimiento.

Las epistemólogas feministas tienden a insistir en un problema específico y muy difícil de sortear: el androcentrismo y el sexismo están presentes tanto en los productos del conocimiento (teorías, por ejemplo) como en su producción (academias científicas, por ejemplo). Esto se vuelve especialmente difícil de manejar cuando advertimos que es un círculo vicioso difícil de romper: los espacios de producción de conocimiento, históricamente dominados por varones hegemónicos, tienden a crear teorías que responden a sus necesidades, intereses, problemas y, claro, prejuicios. Esas teorías, históricamente, han hecho enormes esfuerzos por sostener a la mujer en el lugar de objeto de conocimiento y no en el de sujeto productor de conocimiento. Con lo cual, estas teorías legitiman que el acceso y permanencia de las mujeres en los espacios de producción del conocimiento sea complejo cuando no imposible. La ausencia de mujeres en esos espacios de producción impide que nuestras necesidades, intereses y problemas estén representados. Romper este círculo implica un cambio revolucionario en la forma de producir conocimiento.

Si bien hoy en día, en algunos lugares del mundo, las mujeres estamos mejor posicionadas con respecto a la producción de conocimiento, todavía seguimos en una lucha constante para que nuestras voces sean escuchadas, nuestras ideas legitimadas y adoptadas [2]. Una producción de conocimiento que sólo toma a una parte minoritaria de la sociedad (porque no todos los hombres son ese tipo de hombre hegemónico) da como resultado un producto parcial y sesgado que se quiere hacer pasar por universal y objetivo. Esta triquiñuela es la que las feministas que trabajan en teoría no están dispuestas a aceptar más. En la presentación del libro en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, D’alessandro expresó este problema de un modo gráfico, el cual no puedo transcribir literalmente pero sí parafrasear desde mi recuerdo: “no es que a mí me guste hablar sólo de cuestiones feministas, yo quiero discutir pobreza, inflación, trabajo, pero no puedo evitar, al hacerlo, mostrar que hay algo sobre lo cual los economistas no hablan y es que todo eso está sexualizado.” Como buena epistemóloga, D’alessandro busca los métodos más eficaces para una producción de conocimiento lo más correcta posible. Como feminista, D’alessandro busca mostrar que el sesgo androcéntrico y sexista no permite que los problemas, preocupaciones y necesidades de las mujeres estén representadas en las teorías y modelos económicos, lo cual lleva a una difícil puesta en foco de los mismos para atenderlos y solucionarlos, a la vez que muestra la parcialidad de la teoría.

Una de las cuestiones que me quedaron grabadas de la presentación del libro fue cuando tanto D’alessandro como sus presentadoras, las eminencias Diana Maffía y Corina Rodríguez, discutieron sobre la estrecha relación entre el socialismo y el feminismo. Mercedes D’alessandro hizo la siguiente reflexión (otra vez, no puedo decir que es literal, pero sí mi recuerdo): “No logro vislumbrar el cambio revolucionario que se daría en la sociedad si lográramos terminar con la desigualdad de género”. Volviendo a la cita de Beauvoir, en donde insiste sobre el hecho de que los hombres crearon el mundo (la acción) y su representación (la teoría) desde su perspectiva y la universalizaron, coincido en que es muy difícil avistar el horizonte de un posible cambio histórico y conceptual que se daría lugar ante el fin de la opresión sexista y la hegemonía androcéntrica de la teoría. Pero allí reside la esperanza feminista y el libro de D’alessandro  viene a dar su enorme aporte: tanto al mundo como a su representación.

Notas:

[1] Por poner algunos ejemplos: Radiografía de la desigualdad, Economía feminista: las raíces de un mundo desigual, La economía feminista llegó para quedarse, Economía feminista: ¿moda o necesidad?

[2] El libro de D’alessandro trabaja este tema en el capítulo VII del libro titulado “Alicia en el país de las maravillas. Las mujeres y la ciencia”.